Centro Médico Open House
- ispanya
- Madrid
- Hastane
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Calle Atocha, 117, Madrid |
4 oranları
6.00/10.00
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+34 914 29 49 59
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Centro Médico Open House haritada
değerlendirme
Jorge D (07.11.2017 23:52)
Alta profesionalidad y excelente trato. Tienen metodos de detección muy avanzados y fiables. Muy recomendable
hans tady (07.09.2017 01:19)
Al Dr. Steve Chapman (del centro médico Open House) se le suicidó una vez un paciente que sufría de TOC (trastorno obsesivo-compulsivo), que es una dolencia psíquica también conocida como "neurosis obsesiva". Otros pacientes aquejados de ese mismo mal le han puesto pleitos judiciales (presumiblemente injustificados) acusándolo de falta de higiene y otras diversas alegaciones [esto me lo aseguró él mismo; no es ningún rumor; a ver si es capaz de negarlo ante un juez]. Por estos mismos motivos, el Dr. Chapman está rabioso contra tales enfermos, que casi nunca tienen la culpa de sus propios padecimientos.
(Cuando yo nací era perfectamente normal. No tuve la culpa de comenzar a padecer neurosis obsesiva. La mía fue producto de una infancia con un padre alcohólico y autoritario, de una rígida educación católica, de un permanente acoso escolar en mi primera juventud, y de unos vecinos rockeros semidelincuentes que ponían música atronadora a todo volumen día y noche, aunque sabían perfectamente que yo estaba convaleciente en el diminuto piso de mi familia sin apenas poder salir a la calle tras varias crisis nerviosas gravísimas y varios intentos de suicidio.)
Si sufrís de TOC, os desaconsejo terminantemente que acudáis al centro médico Open House de la calle Atocha de Madrid. Para tratar un asunto tan delicado como son las enfermedades venéreas se precisa una confianza absoluta entre paciente y médico, y un tacto y una delicadeza infinitos por parte de éste último. Pues bien, como se os ocurra mencionarle al Dr. Chapman que padecéis TOC, ya podéis olvidaros de que él cumpla lealmente su fraudulento lema "Atendidos y entendidos" o sus declaraciones en Internet acerca de que seréis tratados con la mayor dignidad, ternura y comprensión. El Dr. Chapman se convertirá en un auténtico paranoico que os hará muchísimas preguntas muy indiscretas y embarazosas (que, en principio, nada tienen que ver con el motivo de vuestra consulta), y os las hará de muy, muy malos modos. Se mostrará arrogante y despectivo, rehusará daros explicaciones técnicas a vuestras dudas, y no vacilará en humillaros e insultaros soltándoos (literalmente, pues las siguientes son palabras textuales suyas) que los obsesivo-compulsivos "sois lo peor" (a mi modo de ver, "lo peor" son quienes tienen las entrañas podridas por el miedo, el odio y los prejuicios), que "le chupáis mucha energía" y que "os habéis propuesto acabar con su empresa".
Open House es un ejemplo perfecto de cuando la medicina no se concibe como un servicio público, sino como un negocio con ánimo de lucro... y con muy pocos escrúpulos, muy poca profesionalidad y muy poca fiabilidad diagnóstica. El Dr. Chapman no es más que un siniestro estafador oportunista, aunque él afirme que detecta enfermedades que nadie más detecta (supongo que se refiere a las imaginarias); y a mí me "chupó" el dinero, la felicidad, la tranquilidad, la salud, y casi la vida.
hens tedi (05.09.2017 16:47)
Por culpa de mi experiencia en Open House, durante muchos meses sufrí sudores, horribles pesadillas y crisis de angustia. Y necesité ver a muchos más especialistas en enfermedades venéreas de lo que yo hubiera querido, teniendo que contarles a todos ellos cosas muy dolorosas y muy íntimas. Y me gasté unos 1.200 euros en Open House, y otros 1.000 en muchos otros sitios por complicaciones derivadas directa o indirectamente de mi visita a Open House. (Y, creedme, no soy ningún millonario.) En definitiva, Open House me cobró un precio de lujo por una atención infrahumana. Y además arruinó definitivamente una relación sentimental mía que estaba en situación precaria.
Si sois de esa gente que no tiene escrúpulos en servirse habitualmente de la trata de blancas, o que le pone tranquilamente los cuernos a su pareja, o que practica peligrosos juegos sadomasoquistas, el Dr. Chapman os atenderá muy amablemente y os ofrecerá su colaboración entusiasta para proseguir tan nobles actividades. Para él seguramente sois "lo mejor", ya que vive de vosotros. (Ahora bien, no os fiéis de sus diagnósticos; y, a pesar de lo que dice su publicidad, si los que tenéis TOC le decís que os habéis hecho pruebas también en otro centro, se sentirá ultrajado y no os dará explicaciones sobre las posibles discrepancias entre los diversos diagnósticos, como si de un misterio teológico se tratara, y os dejará hechos un mar de dudas y os exigirá una fe ciega en su propio diagnóstico.) Pero, si sois de esas personas angustiadas que desean sincera y abiertamente enmendar un error, procurando con grandes sacrificios económicos obtener la mejor atención médica posible, el Dr. Chapman no tendrá piedad con vosotros en cuanto sospeche siquiera remotamente (con o sin razón) que le podríais arruinar su muy lucrativo negocio.
Por cierto, que los otros médicos que hube de ver por culpa de la negligencia del Dr. Chapman no me dieron ningún problema ni yo a ellos, y me acogieron con un trato exquisitamente humano y comprensivo, y me animaron a volver siempre que quisiera y a no tener miedo de hacer cualquier pregunta, por muy disparatada o absurda que pudiera parecer desde mi punto de vista o el suyo. Algunos ni siquiera me quisieron cobrar una que otra de sus consultas. Y todos me dijeron que el comportamiento del Dr. Chapman era muy poco ético. Una doctora me dijo: "¿Por qué se confía Vd. a un mediquillo de quien nadie ha oído hablar, en vez de a profesionales de probada reputación?" Otro doctor me dijo que a él mismo ya lo habían demandado injustamente varias veces, pero que no por eso pensaba discriminar a nadie ni ensañarse con inocentes indefensos.
El Dr. Chapman se portó conmigo como un verdadero "bully" o matón o abusón de patio de colegio, una de las tipologías más repugnantes que existen y de la que por desgracia sé muchísimo. La última consulta privada que con él tuve me costó 50 euros. (Es increíble que uno deba pagar tan "módico" precio por verse indignamente maltratado al hacer respetuosamente algunas preguntas muy razonables procediendo de alguien que por entonces era completamente ignorante en las materias de las que se trataba, y que ya antes había advertido de sus dificultades psíquicas -hoy día casi por completo curadas, con sólo algunas secuelas- con objeto de obtener un mejor entendimiento médico y personal, y no un un mayor ensañamiento; lo lógico sería al revés, digo yo, o sea que a uno lo pagaran por pasar tan mal trago.) En dicha consulta me acorraló verbalmente y me humilló, concluyendo con la siguiente frase pronunciada con cara de profundo odio: "Los neuróticos obsesivos sois lo peor. Me vais a arruinar esta empresa que creé para que los pacientes recibieran un trato como nunca lo recibirán en la Sanidad pública."
En una cosa tiene toda la razón, debo reconocerlo. En la Sanidad pública (o en cualquier otra, si a eso vamos) nunca me han dado un trato como el que recibí de él. Nadie. Jamás.
carlos sanchez (06.08.2017 14:55)
Voy asídudamente a esta clínica desde su fundación, hace unos 10 años, para controles rutinarios. Nunca he tenido ningún problema con ellos.
Los considero buenos profesionales, y prestan un buen trato y un buen servicio, con educación, respeto, puntualidad y formalidad.
Muy recomendable. Yo seguiré yendo.
Con respecto a alguna opinion negativa expresada aquí, simplemente con leerla se deduce suficientemente sobre el autor de la misma...
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